Lo de meter un espray aislante por dentro de las paredes no siempre se puede, pero si tus paredes se dejan, es el mejor sistema.

Uno de los problemas más habituales a la hora de tratar de aislar térmica o acústicamente una vivienda es que… ¡La vivienda ya está construida! ¿Cómo aplicar aislamientos sin tirar las paredes y el techo y volverlas a levantar? Tranquilo. Existen opciones. Una de ellas es el aislamiento insuflado.

¿Qué es el aislamiento insuflado?

El aislamiento inyectado es una técnica de aislamiento térmico (aunque la mayoría de los materiales utilizados también permiten obtener un buen aislamiento acústico) que se utiliza en aquellas paredes o techos que tienen doble hoja o cámara de aire (que son la mayoría, porque es la técnica de construcción más extendida en la actualidad).

Consiste en inyectar un material aislante en el interior de las cámaras de aire que hay en las paredes y en los techos, evitando puentes térmicos que puedan suponer la pérdida de temperatura del interior de la vivienda (y el consecuente coste energético asociado a ello).

Es una técnica de las más utilizadas, porque se puede utilizar en casi cualquier edificio y permite mejorar el aislamiento de viviendas ya construidas. Por tanto, es una de las soluciones más demandadas cuando se trata de reformar una vivienda.

En cuanto a los materiales que se pueden utilizar para rellenar las cámaras de aire vacías, existen multitud. Vamos a verlos en el siguiente apartado con mayor detalle.

¿Qué materiales se pueden utilizar en el aislamiento inyectado?

Los materiales más utilizados en este tipo de aislamiento son los siguientes:

Como puedes ver, el aislamiento insuflado es una muy buena opción para aislar térmica y acústicamente una vivienda. No siempre puede aplicarse, pero, en aquellos casos en que sí se puede, el resultado acostumbra a ser excelente.